Mujeres Feministas y mujeres Feminazis

El día de hoy existen mujeres preparadas luchando por sus derechos y continuando con sus obligaciones y existen Feminazis, Por Javier López Velarde Luna

A causa de la invisibilidad y la ausencia de las mujeres en el ámbito público, así como la explotación y discriminación que ha predominado a través de la historia en el mundo en México las mujeres en 1915 y 1919 comienza a gestarse el primer proyecto feminista en Mérida, Yucatán; con mujeres que hacían propaganda al constitucionalismo y que crearon clubes feministas en distintas partes de la República Mexicana.

Realmente en un país donde reina el machismo idiosincrático y ultrajante de la cultura mexicana, ha sido el verdadero motivo para que nuestras mujeres se despierten ante un mundo que ha sido injusto para ellas desde épocas inmemorables.

El papel de la mujer y del hombre siempre fue explícito y de acuerdo a la naturaleza de género se determinaron los roles a jugar en la sociedad supuestamente “civilizada” y esto lo comento porque desde el nacimiento, hombres y mujeres presentan una diferenciación específica en lo que a lo biológico se refiere; sin embargo, las variantes de comportamiento, sentimentales y de pensamiento se atribuyen más a la influencia de la cultura.

Históricamente las mujeres han sido educadas sobre todo para las labores domésticas y el cuidado y la educación de los hijos, en comparación con los hombres, que lo han sido para ser los proveedores y protectores del hogar, pero, así la sociedad ha funcionado por mucho tiempo, sin embargo, los valores y principios morales, el amor, los sentimientos inculcados hacia los hijos estaban también en gran parte encomendados a la mujer.

En la década de los sesenta gracias a la revolución sexual y a las aportaciones de las autoras encuadradas dentro de la llamada “segunda ola” de los movimientos feministas, quienes se sintieron beneficiadas con el cambio de sexo a género, ya que con este último término podían poner de manifiesto que esos significados varían de acuerdo con la cultura, la comunidad, la familia, las relaciones interpersonales y las relaciones grupales y normativas, en cada generación y en el curso del tiempo (Fernández, 2000).

Los estereotipos se enmarcaron muy definidos para ambos sexos, la feminidad para ellas y la masculinidad para ellos.

Sin embargo, con el paso del tiempo, los avances en la ciencia y la tecnología, así como las propuestas de los movimientos feministas y posmodernos, e incluso la caída en la economía del hogar, hizo que las mujeres salieran a buscar el sustento y esto favoreció a la participación activa de la mujer en la vida socioeconómica, política y cultural del país (Instituto Nacional de Estadística, Geografía e Informática, 2010), sin embargo, trajo problemas en el descuido de la educación a los hijos quienes ya no contaron con la presencia constante de la madre.

Según el estudio denominado “Los Roles de Género de Hombres y Mujeres en el México Contemporáneo” se explica que la demanda femenina por una mayor independencia tendrá inevitablemente el costo de que en el ámbito de las relaciones personales puede producirse una mayor polarización entre los sexos, no una mejor integración y armonía.

Las mujeres deberán renunciar hasta cierto punto a la seguridad del compromiso y el apoyo masculinos; en cambio, el hombre se habrá de resignar a reducir su estatus, compartir la tarea de la manutención y expresar más sus afectos, lo que le representará una lucha creciente por no dejar de lado las ocupaciones y desempeños identificados con la programación biológica, gracias a la cual han podido hasta ahora ejercer lo que han entendido como masculinidad. La igualdad de géneros es comprensible ante el yugo que se desarrolló y el manipuleo físico y mental por parte de los hombres hacia las mujeres por mucho tiempo, recordemos que nuestra idiosincrasia machista fue fomentada por nuestra cultura, de charros machos dominadores. En una época en una familia donde había hijas mujeres, el de los privilegios era el hombre y este podía disfrutar incluso, de llegar tarde a casa, y hasta había padres que en determinada edad llevaban a sus hijos con prostitutas para que se enseñaran a ser hombres.

El abuso de la mujer siempre se ha consolidado por las tradiciones y medios de comunicación, que hacían héroes infames, como las películas de charros, gánster, y demás situaciones que apoyaban esta actitud.

Sin embargo, actualmente, esta visión de algunos inadaptados que toman a las mujeres como objetos y las lastimas e incluso asesinan, ya debe ser un motivo para que se cambien muchas cosas desde el ámbito legislativo, social y económico, sobre todo que muchas mujeres han logrado dejar de ser amas de casa y hoy por hoy ejercen labores importantes en el Gobierno, como funcionarias, como legisladoras, líderes sociales, médicos, etcétera.

Los feminicidios en nuestro país han provocado movimientos radicales en protesta ante la impunidad y escaza legislación al respecto.

Sin embargo, a través de las protestas se hacen notar para ser tomadas en cuenta. Lo malo de ello, es que existen filtradas en dichas protestas que no son más que golpeadoras, agitadoras y en sí delincuentes que hacen palidecer el verdadero objetivo del movimiento feminista en nuestro país.

Las autoridades deben proteger a nuestras mujeres, dignas representantes del género, aunque, existen aquellas que so pretexto de luchar por la dignidad, soslayan al movimiento genuino de quienes piden justicia e igualdad, son aquellas llamadas por el vulgo “feminazis” que con actos violentos y perturbadores dignos de delincuentes destrozan lo que encuentran en el camino e incluso, agreden y golpean a otras mujeres, como sucedió en el pasado movimiento del 8 de marzo.

 

Aquí entre nos, Por Javier López Velarde Luna